En la reapertura hotelera será clave adaptarse a las nuevas prioridades que van a exigir tanto los clientes internos como externos. En ese sentido, dado que el paradigma actual ha obligado a acelerar la digitalización en muchos ámbitos de la vida cotidiana.
Antes de poder definir una estrategia digital, se deben detectar los puntos de mejora del hotel y marcar unos objetivos claros a conseguir, bien sea para mejorar la experiencia del huésped, así como para mejorar la eficiencia.
Hoy, que nada es posible sin la tecnología, digitalizarse no es una opción sino una necesidad. Bajo esa premisa, debemos entender la estrategia digital como un proceso cíclico en el que es imprescindible llevar a cabo una correcta gestión del cambio, implicando a las personas durante todo el proceso de digitalización. Para ello, es necesario crear “Key Users”, además de implantar y formar al personal.
Sin embargo, el factor diferencial para que una estrategia digital tenga éxito, pasa por estar alineada con el negocio. Además, ahora más que nunca gana importancia contar con datos de calidad, Smart Data, con los que poder analizar y llevar a cabo un proceso de mejora continua para ofrecer, en definitiva, mejores productos.
Las prioridades en cuanto a tecnología hotelera han cambiado. Anteriormente, la mayoría de los hoteles ponía el foco en tecnologías de IPTV, herramientas de gestión del cliente y en domótica. Sin embargo, hoy en día ganan peso las soluciones centradas en pre-checkin y agilización del check out, biometría para la firma electrónica, gestión de reputación, chatbots para la comunicación con el cliente y digitalización de tareas y procesos internos.
En definitiva, resulta imprescindible encontrar un equilibrio para que la digitalización ayude al personal a evitar tareas repetitivas de modo que puedan dedicar el máximo tiempo a aquello que realmente aporta valor.
En este nuevo escenario, en el que primero habrá que convencer al cliente para que acuda al destino, ganan importancia las medidas higiénico-sanitarias y cómo transmitimos confianza tanto al empleado como al cliente para que ambos se sientan seguros en el hotel.
No hay que perder de vista que el nuevo escenario ayudará a acelerar, sobre todo, las estrategias de digitalización que el hotelero tenía en mente antes de la era COVID-19. Por ello, debe imperar la cautela en la implantación de nuevas tecnologías pos-COVID para no precipitarse en la implantación de nuevos sistemas de los que aún no está clara su necesidad y eficacia.
Fuente: tecnohotelnews.com
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