Desde hace algunas semanas, España ha abierto de nuevos sus fronteras a los viajeros que lleguen vacunados de todo el mundo. Sin ningún problema el turista que disponga de las dosis necesarias en función de la vacuna que haya recibido podrá llegar a territorio español. Además, el país ha entrado en el proyecto piloto de la UE que permite también la expedición del certificado verde digital COVID, un proyecto en el que ya participan otros países como Bulgaria, Alemania o República Checa.
El también conocido como de forma oficial el 1 de julio. El certificado es bilingüe y también podrá presentarse con el móvil o en papel y el viajero siempre lo tendrá que llevar consigo. Contiene datos como si ha sido vacunado o no, el tipo de vacuna que se le ha inoculado y las dosis. También recoge otro tipo de información como los test que se le hayan podido hacer al viajero o si ha superado la enfermedad. Según Bruselas el certificado respeta la protección de datos, la seguridad y la privacidad de los viajeros.
El resto de los viajeros no están excluidos, si no cuentan con las inyecciones contra la COVID-19, deben tener una prueba PCR negativa o de antígenos. Los test deben haberse realizado 48 horas antes de que lleguen. Además, los que lleguen de zonas en riesgo como Brasil, Sudáfrica o India deberán justificar su viaje. Los menores de 6 años no necesitarán acreditar que están vacunados. Otra opción que se permite es presentar una certificación de haber pasado la COVID-19. La reapertura se produce en un momento en el que el país ha conseguido inmunizar a unos 15 millones de habitantes.
Además, se retoma la actividad de los cruceros, tras más de un año de prohibición. Se podrán reactivar este tipo de viajes siempre que no superen el 70-75% de aforo. No podrán dormir más de dos personas en los camarotes y se tendrán que organizar por grupos de comida o para desembarcar y embarcar para evitar la aglomeración en los barcos. Los viajeros tendrán que someterse a pruebas PCR o de antígenos antes de viajar.
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