Puerto Morelos es uno de los destinos emergentes con mayor crecimiento en el Caribe Mexicano, combinando desarrollo turístico con una identidad propia basada en la tranquilidad, el contacto con la naturaleza y una oferta hotelera en expansión. De acuerdo con autoridades municipales, encabezadas por la alcaldesa Blanca Merari Tziu Muñoz, durante 2025 el destino mantuvo un desempeño sólido dentro de la región, con una ocupación hotelera promedio acumulada de 73.6%, según datos de la Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres.
El municipio cuenta con más de 73 establecimientos de hospedaje y alrededor de 7 mil 900 habitaciones, además de una creciente oferta de renta vacacional, lo que refleja su posicionamiento dentro del mercado turístico internacional. A ello se suman nuevas inversiones y aperturas hoteleras recientes —como las de Dreams Spa & Resorts Puerto Morelos e Iberostar Selection Riviera Cancún— y proyectos de grupos internacionales como Hyatt Collection y The Excellence Collection, que anticipan una expansión sostenida del destino en los próximos años.
NUEVO PLAN DE DESARROLLO URBANO
Puerto Morelos ha actualizado su Plan de Desarrollo Urbano del Centro de Población (PDUCP), instrumento que busca ordenar el crecimiento del destino con visión al año 2050. En este contexto, el Secretario de Turismo Sustentable de Puerto Morelos, Raúl Michel Guadarrama García, explicó que la actualización del plan busca redefinir la forma en que crecerá el destino, asegurando que el desarrollo inmobiliario y hotelero se realice con criterios de sostenibilidad. “El objetivo principal del nuevo PDUCP es fomentar un centro de población articulado, incluyente, compacto y conectado”, señaló.
El funcionario indicó: “Buscamos transitar hacia un modelo de desarrollo urbano sostenible que vincule el crecimiento económico con el cuidado estricto del medio ambiente y los recursos naturales”. Además, dijo que el plan “está alineado con la Nueva Agenda Urbana y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 11), garantizando el 'Derecho a la Ciudad' para que los habitantes disfruten de asentamientos seguros, resilientes y con mejor movilidad”.
NUEVAS REGLAS
Uno de los cambios centrales del PDU se refiere a las condiciones para autorizar nuevos desarrollos turísticos, hoteleros y residenciales. A partir de esta actualización, los proyectos deberán garantizar previamente infraestructura básica y conectividad urbana. “Para los nuevos desarrollos residenciales y hoteleros, las reglas cambian: ya no se permite hacer proyectos aislados que no tengan servicios”, explicó Guadarrama. “Ahora, todo nuevo desarrollo debe garantizar su propia agua, drenaje y vías de conexión para no sobrecargar a la ciudad”.
El objetivo es evitar que el crecimiento urbano genere presión adicional sobre la infraestructura existente. Para ello, el municipio aplicará normas de ordenación basadas en legislación urbana y ambiental vigente, con responsabilidades tanto públicas como privadas en su cumplimiento.
INVERSIONES
Las nuevas disposiciones tendrán impacto directo en los proyectos ubicados en la costa, donde se concentra gran parte de la oferta hotelera. “A nivel general, el PDU impactará a todas las inversiones en la franja costera mediante las nuevas reglas: no se permitirá ninguna acción urbanística que no garantice previamente la conexión a redes de infraestructura, especialmente de drenaje sanitario y tratamiento de aguas residuales”, indicó.
Un ejemplo de los proyectos en desarrollo que buscarán apegarse a este nuevo plan, es el complejo Finest Puerto Morelos, del Grupo Excellence, el cual —según el funcionario— se encuentra alineado con los criterios del plan urbano. “El proyecto se ajusta a lo contenido en el PDU, por lo que se considera viable su desarrollo”. Se trata de un hotel de 455 habitaciones que registra un 40% de avance en su construcción y cuya apertura se prevé para finales de 2026 o principios de 2027.
INFRAESTRUCTURA
El plan urbano también contempla una cartera de proyectos estratégicos para fortalecer la infraestructura del municipio. Entre ellos se encuentran la construcción y ampliación de plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR) y la expansión de la red de drenaje sanitario en el casco antiguo y zonas urbanas.
En movilidad, se prevé la ampliación de los tres accesos vehiculares hacia la costa, la modernización de la Ruta de los Cenotes, la creación de un circuito de ciclovías interconectadas y el mejoramiento de accesos peatonales a playas públicas. Mientras que, en materia ambiental, el PDU plantea un sitio especializado para la disposición de residuos sólidos urbanos y sargazo bajo normas oficiales, además de una estación de transferencia y un programa de parques lineales y corredores verdes.
DIVERSIFICAR LA OFERTA
El diagnóstico del plan urbano muestra el crecimiento turístico del destino. Sin embargo, el litoral presenta límites físicos para seguir expandiendo la infraestructura turística. “La estimación del PDU hacia los próximos años marca un límite físico en la costa”, explicó Guadarrama.
Por ello, la estrategia no busca aumentar indiscriminadamente los hoteles a pie de costa. “El crecimiento proyectado no se basa en masificar el número de cuartos en el litoral, sino en diversificar la oferta hacia turismo de naturaleza, ecoturismo y turismo médico, respetando la capacidad de carga de nuestros ecosistemas”.
ORDEN AMBIENTAL
El nuevo PDU incorpora mecanismos de ordenamiento territorial para equilibrar, crecimiento económico y conservación. Uno de ellos es el Sistema de Transferencia de Potencialidad de Desarrollo, que permite a propietarios de predios en zonas de conservación —como manglares— transferir sus derechos de desarrollo a áreas urbanizables. “De esta manera, les es posible vender esos derechos y financiar así la protección ambiental”, explicó el funcionario.
También se implementará el Pago por Desarrollo Adelantado, que cobra derechos adicionales a quienes busquen construir antes de los plazos previstos en reservas territoriales. Además, los nuevos desarrollos deberán incorporar infraestructura verde, como captación de agua pluvial, jardines de lluvia, pavimentos permeables y pasos de fauna.
Finalmente, los nuevos fraccionamientos deberán ceder entre el 10% y el 15% de su superficie neta para áreas verdes y equipamiento público, como parte de la estrategia para consolidar un crecimiento urbano más ordenado y sostenible en el destino.
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