Unos 89 mil TW (un Tera vatio equivale a un billón de vatios), es la cantidad diaria de energía que la tierra recibe del sol, de acuerdo a los cálculos científicos. Esto es seis veces más que la energía que se consume actualmente en todo el planeta, que se estima en unos 16 TW.
En 2013, estudios científicos sobre el tema concluyeron que, con la construcción de seis grandes plantas fotovoltaicas ubicadas estratégicamente a lo largo y ancho del planeta, se podría obtener la electricidad suficiente para cubrir la demanda global.
La energía de la luz solar que llega a la superficie de la tierra es más de 5 mil veces el suministro total de energía primaria (TPES, por sus siglas en inglés), que a su vez es la suma de todos los recursos energéticos del mundo, como el carbón, el petróleo, el gas, la energía nuclear y la hidráulica, que se convierten en gasolina, gas natural, electricidad y muchas otras fuentes de energía.
En el mayor aprovechamiento de esta “cosecha” de la luz del sol, la instalación de parques fotovoltaicos en el agua toma un rol importante, captando más concentración de energía que otras plantas en tierra firme. El concepto es prácticamente nuevo, pues apenas en 2007 se construyó la primera instalación solar flotante en la prefectura de Aichi, en Japón, de forma meramente experimental.
En los años posteriores, en Estados Unidos, Francia e Italia se registraron las primeras patentes y se construyeron algunas plantas acuáticas más, que se trataron de instalaciones orientadas a la investigación y desarrollo. La primera instalación comercial tuvo lugar en California, según dio a conocer el informe “Where the sun meets wáter” del Banco Mundial.

ALLANANDO EL CAMINO
“Las tecnologías solares flotantes están allanando el camino para aumentar significativamente el uso de la energía solar en todo el mundo, especialmente en países con alta densidad de población y donde la tierra es una limitación”, señala el documento. Disponer de instalaciones fotovoltaicas sobre superficies acuáticas es un reto y Asia es el continente a la cabeza en este tipo de instalaciones.
Desde el punto de vista de superficie acuática disponible, las instalaciones solares sobre el agua tienen un gran potencial. De hecho, es desde 2013 cuando las instalaciones de plantas solares flotantes medias y grandes (las de más de 1MWp), comenzaron a surgir hasta desarrollarse actualmente en cualquier parte de nuestro planeta.
Las plantas fotovoltaicas acuáticas son granjas solares sobre el agua, que pueden instalarse en cualquier superficie acuática, desde el mar, hasta lagos, presas y canales. Tanto los paneles como los inversores descansan sobre unas plataformas ancladas, y es posible conectarlos a tierra firme a través de líneas eléctricas flotantes.
Las plantas solares acuáticas generan más electricidad que las terrestres instaladas en el suelo o en los techos, debido a que el agua actúa como regulador natural de la temperatura. Y es que, el lugar ideal para la instalación de un panel fotovoltaico es aquel donde la radiación solar sea alta y la temperatura baja, ya que las altas temperaturas disminuyen la eficiencia del panel.
Esa es la principal ventaja de una central solar flotante, ya que aprovecha los cuerpos de agua como un sistema natural de enfriamiento, lo que permite evitar que los paneles se sobrecalienten y maximiza la producción de energía eléctrica.
15/05/2023
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