Los hoteles independientes de Latinoamérica enfrentan una oportunidad creciente en el mercado de viajes de negocios, aunque las políticas corporativas favorecen principalmente a establecimientos respaldados por marcas globales. Luis Alberto Tito, director de Desarrollo para Latinoamérica de BWH Hotels, explicó que entre 60% y 70% del presupuesto global de viajes de grandes y medianas empresas es gestionado por especialistas, mientras que menos de 20% permite que sus empleados se hospeden en hoteles independientes.
De acuerdo con el entrevistado, en Latinoamérica, alrededor de 70% de los hoteles son independientes y 30% pertenecen a una marca, una proporción inversa a la de Estados Unidos, donde 70% son de marca y 30% independientes. Según el ejecutivo, las corporaciones recurren a Travel Management Companies (TMC) y plataformas de reservas que priorizan propiedades con estándares reconocidos, tarifas negociadas y presencia en sus sistemas.
“El viajero de negocios en la región busca garantías de seguridad, ubicación estratégica y estándares internacionales”, señaló Tito. Esta dinámica deja fuera de buena parte del mercado corporativo a hoteles que no están incorporados a los sistemas de distribución y programas de tarifas preferenciales utilizados por las grandes empresas.
IDENTIDAD Y ESCALA
La incorporación a una marca no necesariamente implica perder la identidad del establecimiento. Tito explicó que la evolución de las preferencias del viajero también favorece a hoteles con personalidad propia, una tendencia que BWH Hotels aborda mediante un portafolio de 18 marcas y distintas soft brands.
Entre ellas mencionó WorldHotels, BW Signature Collection y BW Premier Collection, además de otras propuestas para distintos segmentos. El modelo permite conservar el nombre y personalidad del hotel, mientras se incorporan herramientas de comercialización, tecnología, distribución y revenue management.
“Son marcas en realidad que permiten a los hoteles independientes seguir manteniendo su identidad, seguir manteniendo su nombre y su personalidad”, afirmó.
El ejecutivo agregó que la afiliación proporciona acceso al programa de lealtad de BWH Hotels, con más de 62 millones de miembros, además de capacitación y conexión con nuevos mercados. Según su experiencia, un hotel puede registrar un crecimiento de hasta 20% en ventas durante sus primeros 12 meses por el acceso a socios y negociaciones comerciales que difícilmente podría obtener por cuenta propia.
UNA VENTANA CORTA
Tito considera que los próximos cinco años representan una oportunidad importante para los hoteles independientes, impulsada por el crecimiento del turismo de negocios combinado con ocio, conocido como bleisure, y por el movimiento de las reuniones y eventos corporativos.
Sin embargo, advierte que el margen para actuar es reducido ante la llegada de nuevos competidores. “Independencia no tiene por qué significar aislamiento”, sostuvo, al plantear las alianzas con marcas globales como una vía para ampliar la distribución, modernizar los sistemas tecnológicos de reservas y acceder al mercado corporativo.
A esta transformación se suma la creciente demanda de criterios ESG —ambientales, sociales y de gobernanza— dentro de los viajes corporativos. Los grandes compradores de noches hoteleras buscan conocer el impacto ambiental y las prácticas de sostenibilidad asociadas con sus viajes.
Para Tito, el reto de los hoteles independientes no consiste en abandonar su esencia, sino en conectarla con nuevas herramientas. “El reto no es cambiar la esencia de nuestros hoteles, sino conectarla de forma inteligente con el mundo”, afirmó.
El ejecutivo concluyó que la hotelería latinoamericana tiene el desafío de combinar innovación, conectividad, estándares internacionales y hospitalidad local para construir una industria “fuerte, diversa, competitiva, pero sobre todo humana”.
24/08/2026
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