Mientras las calles se vacían, en Europa los cielos siguen llenos de aviones. Basta con acceder a páginas como FlightRadar24, que muestran un mapa en vivo con los aviones en movimiento en tiempo real. En las horas del día con más circulación se amontonan los aparatos que sobrevuelan las cercanías de Londres, Frankfurt y París. Aunque los aviones sigan volando, las empresas del sector aéreo pierden buena parte de su cotización en bolsa; IAG, por ejemplo, se deja casi tres cuartas partes de su valor en el último mes.
El gobierno italiano anuncia que nacionalizará Alitalia por falta de interesados en su adquisición y ya hay quién habla de la quiebra de Norwegian. Tras el reciente descalabro bursátil podría parecer que estamos ante la oportunidad de comprar acciones de empresas del sector del transporte aéreo a un precio que parece un regalo si solo se mira el gráfico del último mes y el cociente entre el precio y los beneficios del pasado año. Además, la caída del precio del petróleo alivia los costes de las aerolíneas.
Sin embargo, si se va algo más allá en el análisis se puede comprobar como hay muchas compañías aéreas que antes de la crisis por la irrupción en Europa del Covid-19 no eran demasiado rentables. Así, analizando el retorno sobre la inversión (ROI) de los últimos doce meses con información disponible se ven cifras bastante mediocres para Norgewian con el -3,6%, Air France KLM y su 1,5% o American Airlines con el 4% y otras cifras algo mejores para Lufthansa con el 6,1%, IAG el 8,6% o Delta y su nada desdeñable 11,1%. No todas las compañías se comportaban igual antes de la crisis, ni todas tienen el mismo tamaño, y además no todas cuentan con la misma liquidez. Mientras que Ryanair o IAG cuentan con créditos no dispuestos para alrededor de seis meses, Norwegian, SAS o Lufthansa se encuentran en una posición más comprometida.
Además del riesgo que supone la falta de liquidez ante la paralización de su negocio, hay también mucha incertidumbre sobre cómo será la crisis económica. No puede olvidarse que en los últimos meses la producción ya se venía desacelerando y la siguiente recesión no estaba lejos. Esta crisis sanitaria sin duda tendrá consecuencias económicas, pero todavía es muy pronto para saber cuánto se extenderán en el tiempo y el impacto que tendrán sobre el sector del transporte aéreo y en otros relacionados como los viajes en crucero o el sector hotelero.
Un escenario con una cascada de quiebras puede resultar muy lejano, pero la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ya ha anunciado que será necesario dinero público en forma de préstamos en condiciones ventajosas e incluso a través de nacionalizaciones para salvar gran parte de las casi trescientas aerolíneas que forman parte del sector. El rescate o los préstamos podrían ascender a casi dos veces el PIB de España.
Fuente: cincodias.elpais.com
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