Las compañías del mundo se enfrentan a nuevos retos tanto del punto de vista financiero, como el de comunicar de forma clara y precisa a los empleados, las medidas que tomará.
Ante esta situación, la consultora Deloitte considera que el COVID-19 podría afectar a la economía mundial de tres maneras principales: afectando directamente a la producción, creando trastornos en la cadena de suministro y en el mercado, y por su impacto financiero en las empresas y los mercados financieros.
“Una reacción pública severa en la que las autoridades locales o la propia población decidan medidas extremadamente estrictas en una zona determinada, podría crear costos económicos importantes, en particular en las regiones y para las industrias que se especializan en la producción que no se puede hacer virtualmente (como la fabricación)”, explica Deloitte.
Por su parte, el decano de la institución educativa INCAE, Alberto Trejos, señala que los problemas a los que se pueden enfrentar las empresas están enfocados en el colapso en los precios accionarios, mayor percepción de volatilidad y el impacto en las finanzas.
Debido a este contexto, las empresas deben tener un plan de contingencia, así como una comunicación precisa para enfrentar una crisis, explica Raúl Montalvo, director de EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey.
¿Cuáles son las medidas inmediatas a tomar en cuenta por una empresa en la cola de una crisis económica? Sin duda se puede coincidir en que mantener en la medida de lo posible un sano flujo financiero (por ejemplo de liquidez) es uno de los puntos primordiales, la otra es diseñar y definir una pronta, coordinada y efectiva respuesta a cada uno de los involucrados o partes interesadas (en inglés stakeholders) de acuerdo al papel y expectativa de cada uno, así como obligaciones que se tienen en el ámbito de la empresa en cuestión y el deber ser y el evitar la pérdida y falta de atención a los incentivos en todo momento.
Otro punto importante, es que se debe por un lado entender la profundidad e impacto de la crisis, pero sin olvidar que se debe estar preparado en todo momento para cuando se transite al final de la misma, cuidando los recursos claves en cada etapa, desde el recursos humano e infraestructura operativa, hasta las relaciones con proveedores y en todo momento no perder el enfoque del mercado de consumo.
Fuente: Forbes.com.mx
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