Trenes amigables con el medio ambiente; tan amigables, que combatirán de manera sustancial el exceso de dióxido de carbono (CO2), literalmente ‘cazando’ el aire a su paso para depurarlo, aprovechando los sistemas ferroviarios de todo el mundo.
El proyecto ya está en marcha. Investigadores de la Universidad de Sheffield de Inglaterra están trabajando con la CO2Rail Company, de Estados Unidos, para diseñar vagones especiales con equipos de captura directa de aire, que se pueden colocar en los trenes ya existentes.
Es decir, el ‘vagón exterminador de CO2’ se construirá de tal modo que pueda sumarse como un vagón más a las locomotoras, como cualquier otro vagón para transportar carga o pasajeros, pero con la peculiaridad de ser un innovador sistema de filtro andante.
¿Cómo funciona? Su dinámica es relativamente sencilla: estos vagones especiales tienen amplias rejillas por las que se cuela el aire a medida que el tren avanza, y de cámaras en las que, con ayuda de un proceso químico, se separa el CO2. Cuando esa fase de filtrado finaliza, el aire limpio sale despedido de nuevo al exterior y el dióxido de carbono se almacena a buen recaudo en un depósito líquido.
El CO2 almacenado se vaciaría en depósitos especiales que se instalarían en las paradas para el cambio de tripulación o el reabastecimiento del propio ferrocarril, y posteriormente se trasladaría a plantas especializadas que aprovecharán este gas invernadero para convertirlo en elemento idóneo para la economía circular del carbono.
VENTAJAS IMPORTANTES
“Imagínese subirse a un tren cada mañana, ver los vagones CO2Rail conectados y saber que su viaje diario al trabajo en realidad está ayudando a mitigar el cambio climático. Funcionará de la misma manera con el transporte de mercancías; si hay que elegir entre el tren y otro modo de transporte, creo que esta tecnología influirá en muchos cargadores”, comentó al respecto Eric Bachman, fundador de CO2Rail Company.
El novedoso proyecto cuenta con ventajas importantes, recalcan los investigadores. Al aprovechar la velocidad del tren, los vagones de CO2 Rail no necesitan los potentes ventiladores que incorporan los diseños de las plantas de eliminación de CO2 fijas para filtrar el aire. Por si fuera poco, el sistema aprovechará el funcionamiento del propio tren durante las maniobras de frenado para su suministro. En vez de permitir que la energía generada por la fricción se disipe en forma de calor, el prototipo la utiliza para alimentar el sistema de filtrado.
“Cada maniobra de frenado completa de un tren genera suficiente energía como para alimentar a 20 hogares promedio durante un día, por lo que no estamos hablando de una cantidad insignificante”, detalla E. Bachman. Según los cálculos, si se pudiese capturar la energía de frenado completo de todos los trenes del mundo en un año, se obtendría 105 veces más energía que la generada por la presa Hoover durante el mismo período.
Investigadores y expertos del medio ambiente y del combate al cambio climático, calculan que un tren de carga promedio provisto con los vagones especiales de CO2 Rail, podría eliminar hasta 6.000 toneladas de CO2 al año con un coste que, de entrada, mejoraría el de otras soluciones que se han ido poniendo sobre la mesa.
Además, el uso de estos vagones especiales tendrá la ventaja de apoyarse en una infraestructura que ya existe: la extensa red de ferrocarriles a lo largo y ancho del mundo, y ahorra el espacio que sí necesitan las plantas fijas tanto para sus instalaciones como para las fuentes de energía renovable de las que se abastecen.