Aunque el presidente electo de los Estados Unidos, Joe Biden, fue catalogado durante toda la campaña por su adversario como radical de izquierda e incluso como castro-chavista, expertos consultados coincidieron que la llegada del exvicepresidente no traería cambios drásticos en la relación de Estados Unidos con Colombia. Se estima que se profundizaría la agenda en temas sensibles como drogas, y acuerdo de paz.
El carácter bipartidista de la relación entre ambos países ha permitido al gobierno colombiano trabajar de la mano tanto con demócrata como con republicanos, y por ello, el vínculo binacional seguirá siendo fuerte.
Desde un punto de vista, el cambio de mando en EE.UU. traerá algunas novedades, entre ellas una mayor preocupación por el medio ambiente y por el respeto a los derechos humanos, especialmente la condena a los crímenes de líderes sociales. A la par, otro tema que suscita polémica es la aspersión con glifosato, un herbicida considerado cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud, OMS. Hay que recordar que Colombia es el principal cultivador mundial de hoja de coca, con 169.000 hectáreas sembradas en 2018 y un potencial para producir 1.120 toneladas de cocaína, según Naciones Unidas.
Fuente: vanguardia.com
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