Mientras medio mundo se despereza del letargo del confinamiento entre alegre, aliviado y cauto, los expertos siguen analizando la ingente masa de datos científicos que ha generado la pandemia de COVID-19. Algunos con más o menos éxito, como el polémico estudio sobre la hidroxicloroquina de The Lancet, caído en desgracia. Como viene ocurriendo desde el inicio de la crisis, hay más incógnitas que respuestas sobre el nuevo virus y la enfermedad que provoca.
Sin embargo, una de las hipótesis que manejan investigadores, inmunólogos y médicos en primera línea podría ser -por fin- una verdadera buena noticia: que la inmunidad colectiva sea mayor de lo que se pensaba gracias a infecciones previas con otros coronavirus benignos, causantes de resfriados comunes. Si se confirma, seríamos menos dependientes de la obtención de una vacuna o de someterse a tratamientos de resultado incierto. Aunque no se podrá saber hasta que lleguen las próximas oleadas de contagios. Si llegan.
Un estudio preliminar publicado en la revista Cell estima que esta inmunidad cruzada (que no se debe al contagio por SARS-CoV-2 sino por la acción de virus menos patógenos de la misma familia) podría ser incluso de entre el 40% y el 60% de la población. Para algunos científicos esto explicaría la rápida remisión de la pandemia una vez terminado el confinamiento. “La pandemia en Europa está prácticamente controlada” nos explica en una entrevista telefónica Benito Almirante, jefe de enfermedades infecciosas del hospital Vall d’Hebron, que advierte que la inmunidad cruzada se trata de una hipótesis de trabajo entre otras muchas.
Sin embargo, de confirmarse la presencia de esta inmunidad cruzada -que podría alcanzar el 40% o 60% según las predicciones más optimistas- el camino a la inmunidad colectiva sería mucho más corto. “No existe evidencia directa de esa protección”, refrenda Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología, “pero es plausible puesto que la reacción cruzada entre los coronavirus estacionales, que se parecen en un cierto grado al SARS Cov-2, haría que esas células inducidas por los catarros normales nos defendieran frente a la Covid-19”.
Fuente: euronews.com
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